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martes, 5 de noviembre de 2019

Recorrido de vida.

No sabría decir qué era lo que más le saturaba de todo aquello: el hecho de saberse capaz de desempeñar un trabajo para el que cada vez más claramente estaba predestinada; o por el contrario, que todo el mundo le dijese que había que cambiar, sin hacer absolutamente nada por esto último.

Al pasearse a pensar en su vida, desde el comienzo que ella recordaba, siempre había estado pendiente de los niños y niñas de su entorno. Ella igual tendría tan solo cuatro o cinco años cuando empezó a hacerse con un grupo de pequeñajos que seguían sus pasos como si fuera la mamá pato. No con orden dictatorial, como pueda parecer a esas edades tempranas, sino con un carácter verdaderamente lúdico que ellos mismos le solicitaban.
Conforme fue más mayor, siempre presentó esa capacidad innata. En los test, aunque ella quisiera ser médico, o juez, o policía, o astronauta, o actriz..., siempre salía en un alto porcentaje su capacidad para la docencia y para la organización de actividades.
Pero la juventud es contradictoria a veces a la naturaleza, por esa capacidad de rebeldía de la adolescencia.
Sin embargo, no se puede luchar constantemente contra uno mismo. Y ella llegó a descubrirlo. Estudió para lo que valía. Al principio, estudios que todo el mundo puede obtener sin problemas siempre y cuando pague el precio establecido: Monitor de Tiempo Libre.
Sin esfuerzos ejercían cada vez que la convocaban, pocas veces debido a su inexperiencia (incongruencias de la vida). Y los niños y niñas la adoraban con cierta pasión. Quizás porque rompía un poco el molde de las viejas locas que habían tenido hasta el momento como monitores.
Tras un par de intentos fallidos de incorporarse a la vida académica superior, la famosa Universidad y Universidad con mayúscula, puesto que parece que no hay nada más importante en el mundo, decidió estudiar un Grado Superior. Y esta vez las mayúsculas sí que van un poco más sujetas a la importancia real que ella tuvo en su educación.
Y tras esa experiencia maravillosa, tras esa vez que dijo “nunca más a la universidad”, aquí está otra vez, ahogándose. “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, ¿no? Con profesores de cátedra que le dicen lo que ella ya sabe, lo que ella ya a aprendido. Tenía los conocimientos, tenía la práctica y se esforzaban en decirle que debía terminar sus estudios, porque al parecer, no era suficiente con todo lo que había adquirido a lo largo de su vida. Que incluso ella habría podido dar alguna que otra clase, al menos con la calidad que le ofrecían.

Y en cuanto a eso, a ese último comentario que pasaba por su cabeza, iba su segundo malestar. ¿A fin de qué se empeñaban en conservar un sistema obsoleto? ¿Con qué propósito recuerdan una y otra vez que la escuela, la educación actual no funciona, manteniendo fielmente la manera de transmitir conocimientos? ¡Qué estúpidos! Pretenden cambiar el mundo sin el ejemplo. Pretenden satisfacer al mundo con una gran idea que otro debe ejecutar. Pretenden ser “maestros” de la verdad, sin esforzarse en el cambio.
¿Y entonces, qué le queda a ella? Vivir atrapada en una espiral, que asciende, que nunca cambia, o quizás sí, pero sólo de mano y no de forma.
Con esa hipocresía que observa día tras día en sus rostros, en sus actuaciones, en sus voces. Sorprendente como ni ellos mismos se dan cuenta, o no quieren darse cuenta.
“¡Sois el cambio!” “¡Sois el ejemplo!” Emprendedoras. Eso dicen. Cambiar lo inamovible. Cambiar lo que otros no quiere, porque ya no es que no puedan, es que no quieren cambiarlo.

Así que ahí estaba ella. Hastiada, cansada, incomprendida. Sin saber muy bien por qué seguía escuchando esas patrañas. Sin saber por qué esta ahí, aguantando al pie del cañón, con su sonrisa, sus participaciones y su entereza.


Todo aquello carecía de sentido.

jueves, 4 de mayo de 2017

Un sinvivir.

A veces la música dice exactamente lo que quieres decir, quizás cambiando algún pequeño matiz o cambiando algún nombre, una palabra...
Ultimamente ya sé que igual pongo demasiada música y poco texto, quién sabe. Me parece que ameniza. ¿Y para qué voy a decir algo cuando hay otra persona (o grupo) que lo dice mil veces mejor que yo?

Esta canción va dedicada.

Ahora mismo en mi vida hay un par de cosas (personas) que no funcionan. No porque yo haya querido que dejase de funcionar, o porque haya dejado de quererles. Pero me resulta tremendamente curioso, como por un error (ellos sólo me han dicho un par de la enorme lista que debe haber), se puede ir todo a la mierda.

Y no está mal. A veces pasa. Hay gente que viene y gente que va, que entran, que salen; la vida cambia y hay que adaptarse. No es buena, ni mala; es distinta. Hay que saber adaptarse, aceptar las decisiones y las consecuencias y mirar hacia delante.

Por eso mismo, si algún día llegan esas dos personas a leer esto, quiero que sepan que no les guardo rencor, que cuando quieran, me van a tener ahí, porque yo no me he ido (aunque ya no seamos nunca amigos nunca les voy a menospreciar ni a hacer de menos). Pero que lo superen ya, que dejen de pensar en mi.

Os la dedico, chicos 😉:

martes, 2 de mayo de 2017

¿Competir o cooperar?


Tal cual yo lo veo, se han pasado de la raya; creen que competir es el sinónimo de aplastar. Se esfuerzan por "evitar el problema", en lugar de educar y enseñar verdaderamente: enseñar a los niños que no siempre se gana, que perder no es malo, que sólo sirve para que nos esforcemos más la próxima vez. Enseñar a los ganadores a ganar con dignidad, a ser buenos ganadores, a ayudar a sus compañeros con sus técnicas para que la próxima vez, tengan competidores más justos.

Qué le vamos a hacer, a menudo no estoy de acuerdo con las modas. Aunque esto no sé si será una moda.

Bien, como muchas veces me pasa en clase, cuando no me dejan hablar (porque es un debate muy interesante, pero no tenemos tiempo), se me queda esa espina clavada, no de que me digan que tengo razón (aunque me encanta que me la den, sino más bien de contarlo, sin más, para el que quiera echarle un vistazo (si es que esa persona sí que tiene tiempo).

Resultado de imagen de cooperativo o competitivoEn esta ocasión, me he lanzado a escribir (más bien me lo he apuntado en la agenda para no olvidarme). Y a lo primero va lo que ahora cuento: ahora ya no está de moda competir; ahora para ser guay tienes que colaborar.

¿Qué clase de engaño es este en el que nos estamos metiendo? ¿La sociedad se ha vuetlo idiota? No sabría cómo desarrollar esto de manera que no ofenda a los "cooperativistas". La vida, desde el momento en el que nacemos, es una competición. Existe, es real y necesaria: todos no podemos hacer el mismo trabajo, todos no podemos ser los primeros, ni los útlimos, ni podemos tener la misma pareja... Hay que luchar y hay que hacerlo para ganar.

Como sabréis (y si no, pues aquí informo), estudio Educación Infantil. Desde este grado, me enseñan que la competición es mala, que no se debe enseñar a los niños, sin embargo, me piden ser la mejor en las notas de clase para acceder al lugar de prácticas que deseo (junto con una recomendación del profesorado), me enseñan que los niños no deben hacer lo mismo que nos exigen. Y es que no debemos engañarnos: hay que competir.

No digo que la cooperación sea una patraña, desde luego que no. Aporta infinidad de cosas buenas, como el trabajo en equipo, aumenta la autoestima, a cada uno lo coloca donde "es más efectivo" (sarcasmo las comillas), etc.; ¿y la competición? es el demonio.


Pero no. La sociedad en la que vivimos está viviada y todos tienen los mismos derechos y si todos no se llevan una medalla, minas la moral y haces que se vuelvan a casa tristes. Permitid que diga, me he criado en el puente entre la competición y la cooperación. Prefiero admirar a las pesronas que se han llevado la medalla e intentarlo la vez anterior, a que me den la MAGNÍFICA oportunidad de llevarme un premio de consolación a casa, porque lo importante es participar.

No hay que pisar a los demás, eso está feo; pero creer que la competición no es buena es de idiotas, y conducen al fracaso al niño que no le enseñan a competir con el mundo.

domingo, 16 de octubre de 2016

Para que un pez no tenga que trepar árboles.



Me creáis o no, he llegado a comprender que la vida te lleva por el camino que tiene forjado para ti. No es un destino cerrado, quizás, pero sí te va encaminando hacia lo que debes.

Quizás por eso mismo, he terminado estudiando Educación Infantil.

Este vídeo es uno de los motivos por el que me he decidido.

Y no pienso rendirme.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Sed de Venganza (de 2010)

Comentario de la Señora Ex-Carmen(A)tada.

Este escrito lo hice para un concurso en mi antiguo colegio, para la revista que se entregaba a padres y alumnos.

Fue uno de los momentos en los que me di cuenta de cómo funciona la vida.

La calidad muchas veces no equivale al éxito, aunque así pueda parecer. Muchas veces la sociedad nos guarda dentro, para no asutar a los demás.

A la vista queda, que todos los profesores se reunieron después de toda la votación para decirme que mi historia había sido la mejor con diferencia, pero, que, sin embargo, habían tenido que elgir otra, puesto que la mía era demasiado "terrorífica".

Lo mejor de todo es que pedían una historia de terror.

Sed de Vneganza.


Cuentan que por el año 1985, hace exactamente 25 años, hubo una muerte, sí, en éste mismo colegio, entre estas mismas paredes entre las que os encontráis ahora vosotros.

Cuentan que en la parte derecha de la segunda planta, justo encima de la capilla, encontraron a una chica de tan solo 14 años, muerta en su dormitorio.

Muchos dicen que lo que le mató fue el amor; otros aseguran que fueron los celos; y otros, simplemente afirman que estaba loca. Pero ninguno tiene la certeza de lo que pasó aquel 2 de junio, cuando los primeros rayos de un sol de verano, despuntaban por el horizonte. A nadie le importa ya tampoco mucho, después de tantos años.

La imagen de una chica con la soga al cuello, colgada de una viga de su habitación; o quizás con las muñecas cortadas. No es una de esas imágenes que te gustaría recordar para el resto de tu vida, pero también es verdad, que sí que es una de esas que por mucho que intentes olvidar, ni los recuerdos ni los sueños te permiten dejar atrás ¿Quién quiere recordar aquello una y otra vez?

A pesar de todo, tanto los profesores como los responsables del internado, que por aquel entonces había en esos muros, decidieron ocultar al resto del mundo lo que había sucedido. Se pusieron de acuerdo y dijeron que Verónica, la chica que encontraron muerta, se había ido a otro colegio, a uno público, para poder pasar así más tiempo con su familia. A nadie le extrañó. Se esforzaron mucho por no mostrar a los alumnos lo que había pasado. Por dos motivos, fundamentalmente: la muerte es algo que asusta hasta a los hombres más valientes, como para trastornar la mente de un niño de aquellas edades con semejante noticia; y segundo, ¿a qué colegio le gustaría anunciar que lleva un cadaver a su espalda? No es buena publicidad.

Quizás, por eso mismo, decidieron abrir las puertas al público y aceptar a alumnos que ya no fueran internos.

Todo el mundo ha olvidado ya lo que sucedió.

Ahora entran en mi cuarto, penetran en el lugar donde yo decidí morir; por haber sido abandonada por la alegría y la felicidad del mundo. Ahora tiran abajo las paredes que oyeron mis sollozos y reforman el suelo donde mis lágrimas cayeron. Ahora habrá un montón de clases en el último sitio donde yo pasé con vida.

Inocentes... Habéis olvidado quien fui. Habéis olvidado por qué decidí morir. No os preocupéis, el pasado y lo que cuenten de él es difuso y borroso y en cierta manera lo entiendo. Pero yo me encargaré de todo a partir de ahora.

Mi propósito: venganza.

No debisteis olvidarme, pues recordar a los muertos es lo que os hace sentiros vivos. Y yo, ya no estoy viva, pero he retornado con sed de venganza.

Habéis profanado mi tumba.

Correrá la sangre de todos los inocentes.

Temed a la muerte, mortales, pues yo ya he roto la barrera del tiempo, y no hay descanso para mi. Este es mi testimonio.

Verónica.

martes, 27 de septiembre de 2016

El Experimento Prohibido

 A pesar de ser incontables los experimentos que podrían categorizarse de éste modo, uno de los, sin duda, más terroríficos es el de los Niños Salvajes.

Tales experimentos hacen referencia a niños que han sido privados del contacto con otros seres humanos, bien por abandono, bien por rapto, etc. Cabe decir,que ningún ser debería ser aislado con el fin de un estudio del conocimiento, pues privarle de ello sería una de las cosas más crueles que se le puede llegar a hacer.

Sin embargo, innumerables casos (de entre ellos el caso de Victor, el niño salvaje) hacen que se nos parta el corazón en mil pedazos.

Un caso parecido al anteriormente mencionado, es el de Genie.

Llegó a mis manos hace tiempo en la facultad, sin embargo, entre unas cosas y otras, me vi obligada a pasarlo por alto. Hoy, he vuelto a toparme con esta encantadora niña en clase. Y esta vez no he podido resistir la tentación de compartir su historia.



Lamento, en realidad, que el vídeo no sea más largo, puesto el que me han puesto en clase (de aproximadamente 1 hora de duración), narraba todo con mucho más detalle y precisión.

Genie nació con una displasia en la cadera y su padre, decidió que no era digna merecedora de compartirse con el mundo, por lo que decidió aislarla. Tras ser rescatada, pasó a un hospital, donde multitud de especialistas trataan el desarrollo de la niña, no sólo con el fin de rescatarla, sino para comprender mejor el desarrollo cognitivo y motor de los niños (ya que no se podía gestar un caso así, aprovecharon el que se les dio). Le enseñaron a caminar, a hablar, a establecer vínculos sociales...

En el mismo vídeo que me pusieron en clase, había controversia entre los profesionales. Había algunos que abogaban porque Genie era retrasada de naciemiento, puesto que una prueba que se le hacía durante el sueño, daba los mísmos índices que a dichas personas. Sin embargo, otros profesionales aseguraban que Genie mostraba tras cada año, un año más de inteligencia, pero con cierto retraso, puesto que había comenzado más tarde con el proceso.

Sin embargo, en lo que todos coincidían, es en que Genie era el "amor de su vida". Una niña dulce y cariñosa que despertaba sentimientos de protección en todos ellos, incluso aunque no la conocieran de nada. Un caso excepcional entre muchos.

Tras años de investigación, el hospital tuvo que cancelar el proyecto, puesto que se les canceló la financiación por "falta de descubrimientos precisos". Ésto obligó a Genie a abandonar todo lo que había conocido para circular por multitud de hogares de acogida. Lamentablemente, no supo hacerse a ninguno de ellos. Tras sufrir malos tratos en uno de ellos, por haber vomitado, Genie llegó a su propia conclusión de no volver a hablar en la vida.

Toda esta reflexión que hago, no es otra sino la que yo misma me he planteado a lo largo de la historia. ¿Hicieron bien los médicos en adoptarla durante varios años en el hospital? ¿Habría sido mejor llevarla a un hogar dulce e incluirla en u proyecto de recuperación, aunque este huvbiera sido más lento, por el bien de la niña, y perder la oportunidad de poder experimentar algo prohibido? ¿Deberían haberse encariñado menos y haberla tratado como una rata de laboratorio durante toda su vida para evitar que sucediera lo mismo en casos futuros?

No creo que cuestiones de este tipo tengan un claro Sí o No por respuesta. Sin embargo, si yo hubiera sido uno de los profesionales que trabajase con ella, creo que habría actuado del mismo modo que ellos hicieron: Genie no podía ser sólamente un experimento, aunque ello evitase un gran avance científico.

martes, 20 de septiembre de 2016

Recuerdos (de 2010)

Comentario previo de la Señora Ex-Carmen(A)tada.

He intentado no retocar esta en concreto demasiado (en realidad creo que sólo he cambiado una coma por un punto y coma y ya no recuerdo muy bien donde).

En realidad me gusta mucho pensar que he evolucionado bastante en los años que llevo escribiendo y que ahora soy mucho mejor que esto que a continuación vais a leer. Pero quién sabe. De todas formas estos son mis inicios y no hay nada como el principio para comenzar a ser algo, ¿no?

En realidad tengo totalmente en mente la persona por la que iba esto. De hecho, en mi vida sólo me han "abandonado" dos veces sin causa aparente, con un "porque sí". En las dos ocasiones me ha dejado con el corazón partido y aunque hoy ya no echo de menos a esas personas (es más, aun a pesar de que no les deseo ningún mal, me da exactamente igual si son felices como si no), siempre tendré la espina clavada de no saber por qué se fueron.

Ahora sí, espero que no me vuelva a pasar y que la causa de la ruptura sea clara, se pueda arreglar o no.

Recuerdos.


Recuerda que en otro tiempo fui parte de tu vida, como un nuevo aliento en los pulmones, como el latido de un corazón, como la copa de un sediento.

Recuerda que imcluso entre risas y lágrimas, nos sentíamos unidas, sin importar miradas ajenas. Vivíamos felices en el mundo que habíamos construído para ambas.

Recuerda aquellos tiempos hermosos en los que nada parecía dañarnos, los tiempos en los que ésto era inmortal, insaciable por mantenernos vivas, por seguir al frente, por ser la mano la una de la otra.

Recuerda lo que fuimos y ya nunca seremos. Ya nunca. Nunca. Un lazo de sangre roto. Un abrazo guardado en el pecho. Un eslabón suelto de aquella cadena que nos unía.

Tan solo un recuerdo de aquellos tiempos.
Tan solo una excusa en la que consumirnos, intranquilas.
Una esperanza muerta en el medio del camino. La luz de una estrella que ya nunca brillará. Recuerdos.

Recuerda que abrazos y caricias nos consolaban cuando las palabras no podían brotar de nuestras gargantas. Recuerda todo aquello que una simple mirada nos decía. Un lenguaje oculto. Nuestro pequeño secreto. 

Recuerda todas aquellas llamadas en la noche, el tono de un teléfono sonando en la oscuridad en la búsqueda de un conshelo que sería respondido. La seguridad de ser escuchada.

Recuerda aquella mano tendida sobre el frío vacío para ayudarnos a levantar las rodillas del suelo, incluso antes de caer, como un imán que nos sostiene. Aquella sonrisa en el rostro, cargado de nuevas oportunidades, dando nuevas fuerzas. Un nuevo aliento.

Recuerda lo que fuimos y ya nunca seremos. Nunca más. Nunca. Una piedra olvidada en el camino que un día perteneció a un imperio; un jarrón hecho pedazos, esparcidos ahora por el suelo, sin que nadie se moleste especialmente en recogerlos.

Tan sólo queda ya un recuerdo de aquellos tiempos.
Tan sólo una excusa en la que consumirnos, intranquilas.
Una esperanza muerta en medio del camino. El rastro de un barco, una estela que no tardará en desaparecer. Recuerdos.

Y aún recuerdo en noches sin estrellas, como esta. Simplemente, me dejo llevar y recuerdo que un día fui tu hermana, que un día te amé y tú me correspondiste con susurros dulces, en tus abrazos cálidos, en tus miradas protectoras, en tus palabras de consuelo.

Recuerdo que un día me quisite, pero hoy ya es tan sólo un recuerdo. Tan sólo, un recuerdo. Nada queda ya de aquel momento por más que me esfuerce en buscar... sono encuentro recuerdos.

miércoles, 1 de junio de 2016

Te lo mereces (de 2009)

Comentario previo de la Señora Ex-Carmen(A)tada.


La verdad es que siempre me he sentido muy culpable por todo. Creo que soy una de esas personas que actúa y luego piensa (antes más). Siempre me he intentado justificar en que "no te preocupes, yo acepto las consecuencias". Y con el paso del tiempo, me lo he repetido tantas vece que casi suena real.

No, en parte es cierto. Con los años he aprendido a ser más lista. Sin embargo, estas cosas siguen pesando a mis espaldas. No sé el momento exacto en el que escribí esto, ni a las personas a las que iban dirigidas mis "disculpas", pero puedo imaginarme la situación a la perfección, básicamente porque es la de siempre.

Qué le vamos a hacer. Seguiré pidiendo disculpas e intentaré prometerme a mí misma, que la próxima vez me lo pensaré u poco mejor. Aunque, una vez más, el resultado sea el mismo.


Te lo mereces.


Cuando creas que todo va bien... No te preocupes, seguro que te has olvidado de algo importante.

Cuando las heridas de tus rodillas ya hayan cicatrizado desde la última caída... No te preocupes, volverás a caer al suelo y te levantarás la piel.

Cuando pienses que hay una persona en tu vida que de verdad te aprecia... No te preocupes, llegará el momento en el que te clave el puñal por la espalda, justo en el lugar en el que él sabía que no podrías arrancarlo jamás.

Cuando sientas que tu corazón late de felicidad... No te preocupes, volverá a latir esa sangre negra de nuevo.

Pues, al parecer, la humanidad es demasiado celosa, estúpida, egoísta e ingenua como para entender, como para respetar tu felicidad. Y ya se sabe lo que dicen: nunca nada dura eternamente.

No entienden que te guste vivir sin preocupaciones, porque están celosos de eso que tú tienes: la tranquilidad de creer que todo va bien. Ingenua...

No entienden que necesitas siempre el apoyo continuo de alguien para poder considerarte tú misma como persona, pensando que de otro modo, sería fallar a los demás y quedando congelada ante la infinidad de posibilidades que te invaden.

No entienden que las palabras no equivalen a las acciones, pero que las acciones tampoco equivalen a los sentimientos, ni piensan en que necesites algo oculto tras una gran máscara, para, a pesar de necesitar siempre el apoyo de una persona, seguir siendo tú misma sin perderte demasiado por el camino y los consejos.

No entienden que necesitas el latido de un corazón brillante para apartar el muro negro que envuelve el tuyo (de aquel puñal que una vez te clavaron en la espalda).

Pero quizás tú no entiendes que juegas con la gente. No entiendes que ellos también sufren por tu culpa. No entiendes que ellos también llevan su propio puñal en la espalda (y que puede que hayas sido tú quien se lo ha clavado). No entiendes que ellos te necesitaban y que les has ofrecido demasiadas esperanzas que luego, cruelmente, les arrebataste.

Por eso, no mereces estar así. Deberías estar peor. El castigo que se te inflige es magnánimo en comparación. Pues no juegas con muñecos, juegas con personas y te mereces todo aquello que griten sus labios destrozados y todo lo que sus extremidades doloridas te golpeen. Te mereces todas esas caídas al suelo, por cada una de las que le has procurado a todos tus juguetes... que no son más que personas. Por eso te mereces ese sufrimiento, para que tu corazón, tu cuerpo y tu mente, sientan esa traición que procuraste a tus juguetes... que te creían su princesa.

Por eso, te mereces mis malas palabras, que te destruirán tan lentamente. Pues tú, con tus acciones, has destrozado todos esos sueños que una vez susurraste al oído de alguien ingenuo que jamás recuperará las ganas de cerrar los ojos para imagina lo que con tanto "amor" le prometieron.

Así es como deben ser las cosas. Pues eso es lo único que te mereces. Tan sólo eso es lo que te mereces.

-Es cierto. Es lo único que me merezco.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Soy tan poca cosa... (de 2009)

Comentario previo de la Señora Ex-Carmen(A)tada.

Lo cierto es que generalmente, siempre que leo (o reescribo en este blog) alguna de mis viejas entradas, siempre me sorprende la transición que he tenido.

No sólo me estoy refiriendo a la literaria, a una forma de narrar y contar las cosas (que sin duda, bajo mi punto de vista, ha mejorado notablemente), sino también a mi propia persona.

Para ponernos en situación, yo en el 2009 tenía unos tiernos 16. Era una adolescente. Y lamento comunicar, que a pesar de lo que soy ahora, era una adolescente corriente. Tenía mis preocupaciones de adolescente, mis problemas de adolescente, mis sueños de adolescente... ¿Veis la línea que quiero seguir?

Al leer esta entrada, me doy cuenta de lo idiota que fui. Pero tengo suerte. Tras los años que han pasado, he comprendido un montón de cosas y me siento muy lejos de esa chica de discoteca.

Y cuando echo la mirada atrás, lo cierto es que si pudiera, me daría un par de bofetadas.

Lo que narro a continuación, no pasó tal cual. No fue tan novelesco, pero sí fue algo muy similar y sí hubo un chico que se dio cuenta de que yo no era yo y de que no merecía la pena en las circunstancias en las que me encontraba. Podría darle las gracias, si los motivos de aquel chico hubiesen sido reales y no puramente físicos.

Esta fue una de las situaciones que me hizo mejorar un poco: ser yo, sin importar que eso sea bueno o malo. Mejor ser auténtico que una copia.

Soy tan poca cosa...

Me miro en el espejo y no veo más que un reflejo de lo que intento ser. Mi cara no tiene rostro, simplemente porque intento ser alguien que nunca llegaré a ser.

Me junto con personas equivocadas muchas veces sólo para pretender ser como ellas. Me fijo en sus gustos, sus palabras, sus movimientos... No les encuentro nada de especial, pero aún así... intento imitarlas por temor a que nadie me vea.

Pero la cuestión es que simple y llanamente, nunca consigo imitar, realizar. Sólo consigo una burda imitación de lo que tendría que haber sido un gran paso maestro. Como ver a un elefante intentando bailar el cascanueces de ballet. Sólo posible en Fantasía. Torpe y ridículo en la realidad.

Continúo mirándome al espejo, recordando a la perfección y con total nitidez, mi último choque contra el gran muro de la vida, el que me ha hecho darme cuenta de que... soy muy poca cosa.


Un sábado tarde con mis amigas. Una discoteca. Un buen peinado y la camiseta más sexy del armario. Éramos tres. Sólo tres. Y las tres solas. Sin acompañante.
Las tres dispuestas a comernos el mundo... Sin embargo, nerviosas. Maquilladas y pintadas, pero nerviosas. Entramos en la neblina de la discoteca. En ese momento crees que es el paraíso. Y así estábamos mis dos amigas y yo: ellas bailando, yo intentando copiar sus movimientos... sin conseguirlo, claro.
Había tres chicos que no nos quitaban el ojo de encima. Curioseaban, señalaban, sonreían... Parecía que no terminaban de decidirse. Pero sólo necesitaron un gesto con la mano de una de mis amigas para que cambiasen de opinión y los tres se acercaron a nosotras.
Eran guapos, altos... (todo lo que una chica de 16 años puede desear a la hora de ligar con un tío). Nos presentamos, nos dimos los números de teléfono y los correos electrónicos, nos invitaron a tomar algo y luego, seguimos bailando. Eran un par de años mayores.
Yo llamé a mis amigas durante un momento y les avisé de que iba siendo hora de que se lanzasen... o tendríamos que hacerlo nosotras mismas. Estuvimos de acuerdo.
Pero... pareció que me leyeron el pensamiento. Cada uno de los chicos se fue con una de nosotras... dos de ellos no tardaron en pedirle a mis amigas que si se querían liar con ellos. Mis amigas aceptaron. Después de todo... era a lo que habíamos venido.
Se retiraron un poco... dejando libre la pista de baile. El chico que estaba conmigo y yo, seguimos ahí, él bailando y yo intentando imitar un baile, el que fuese. Me acerqué a su oreja... en ese momento me iba el corazón a cien por hora... ya sabía que no me iba a atrever a preguntarle nada, así que hice un plan B (el de huída).
-¿Y si nos sentamos un rato? Me duelen los pies de tanto bailar - risita.
El chico se encogió de hombros. Cualquiera que haya estado en una discoteca (o en un concierto) debe saber que hay que hablar lo menos posible.
Nos retiramos y nos sentamos en el borde del escenario y no nos dijimos nada. Había que pensar en una conversación... pero estaba sola. No podía imitar a nadie. Las palabras iban a tener que ser mías. Estás perdida. Sólo podía pensar en eso, pero, por fin se me ocurrió una pregunta.
-Oye - llamé la atención del chico -... ¿Tienes novia o algo?
Se quedó pensando ¿Estaría tratando de recordar si tenía novia? ¿Estaría pensando cómo darme esquinazo?...
-No tengo novia ¿Por qué lo preguntas? - me encogí de hombros sin saber qué contestar - Y... antes de que me preguntes, no, tampoco estoy enamorado. He venido aquí a ligarme a una chica.
Me quedé asombradísima. Estaba alucinando. No sabía por dónde coger esa frase... ¿Indirecta? ¿Qué quería? ¿Que me fuese? ¿Que me quedase?...
Lamentablemente, lo cogí por el lado equivocado. Me incliné para besarle... pero me apartó enseguida, dejando bastante claro que no quería tener nada que ver conmigo. Se puso de pie, se acercó a mi mejilla, me dio un beso y me dijo tranquilamente al oído:
-No te lo tomes a mal, pero... eres tan poca cosa... - y sin más, se fue.

Y aquí estoy ahora. Mirándome al espejo. Buscando la que debería ser yo... en vez de la cara sin rostro que intento ser. Pero es que yo sola, soy tan poca cosa...

jueves, 4 de febrero de 2016

De la educación.

A menudo, no damos importancia a las cosas más pequeñas de este mundo.
Cuando son, precisamente esas cosas que parecen no ocupar grandes espacios, lo que hacen que nuestra vida sea lo que es.


Ellos ven. Ellos hacen.

A menudo, la gente no se da cuenta de lo que puede influir en otras personas. Somos una sociedad y dependemos de las acciones de los demás para avanzar. ¿Os imagináis lo que eso significa para los más pequeños?

Un día, iba por la calle y comencé a cruzar un semáforo en rojo (como tantas otras veces; como tantas otras personas). No me di cuenta de que había un niño con su papá, cogidos de la mano, esperando a que se pusiera verde.

-Mira papá, esa chica está cruzando en rojo.

Me dio tiempo sólo a dar dos pasos. Oí al niño y me di cuenta de mi error. No porque no me hubiese asegurado de que no pasaban coches, o porque yo corriese peligro, sino porque de algún modo, en ese momento, yo también colaboraba con la educación de este niño.

Sonreí, me di media vuelta para regresar a donde estaban ellos, le di las gracias al niño "porque no me había dado cuenta y él me había ayudado" y esperé a que se pusiera en verde.

Éste gesto puede parecer estúpido e incluso exagerado, no digo que no. Tirar papeles, latas colillas al suelo... son daños menores. ¿Somos conscientes de ello? Eso me hace plantearme si somos conscientes de los más grandes: insultar, maltratar animales, destrozar la propiedad de los demás...

Si no lo haces por tí, hazlo por ellos.

lunes, 18 de enero de 2016

El Pacifista y el Otro.

Explicación: No sé por qué, veo necesario primero contar algo de mi que posiblemente muy pocos sepan: siempre he sentido un gran respeto por las fuerzas del orden público y las defenderé (exceptuando según qué conductas individuales) aunque me lleve la vida en ello.

Creo que el resto se va a decir solo.

"EL PACIFISTA Y EL OTRO"

Traducción libre de un correo electrónico recibido de un buen, muy buen amigo y dedicada, en primer lugar a soldados de España caídos por ella en operaciones de “paz” recientes, en segundo a los soldados de cualquier nacionalidad que defienden la civilización Occidental en esas mismas operaciones y, por último, a aquellos que creen que es un honor estar dispuesto a guardar los límites del imperio, a vigilar “el vallado” (como, en “Algunos hombres buenos”, dijo el Coronel Jessep).

Tú estás de pie jornadas de 16 horas.

Él está de pie un día tras otro.




Tú te das una ducha por la mañana para ayudarte con el madrugón.

Él está  días enteros, a veces semanas, sin saber lo que es el agua corriente.


Tú te quejas de que te duele la cabeza y llamas para decir que no podrás ir, que estás enfermo.

Él siente cómo le disparan mientras sus camaradas alrededor caen heridos, pero no se le ocurrió parar, pues sabe que tiene que seguir avanzando.


Tú te pones la camiseta pacifista que te has comprado contra la guerra en Irak y quedas con tus amigos para irte de manifestación a quemar un par de banderas.

Él continúa luchando para que tú seas lo suficientemente libre como para ponerte la camiseta que te apetezca.




Tú te aseguras de llevar contigo el móvil.

 Él se palpa el crucifijo colgado en el pecho junto con la chapa de identificación antes de salir de la base.






Tú maldices a un conocido que se ha alistado y quiere ir "allí".

Él sabe que es posible que no vuelva a ver a algunos de sus camaradas.




Tú sales a dar una vuelta y aprovechas para echarle el ojo a una preciosa chica con la que te cruzas.

Él sale de patrulla, pero sólo mira a ver dónde puede haber terroristas.

Tú te quejas del frío que hace y de que llueve esta mañana.

Él se pone encima todo su equipo y no puede ni siquiera quitarse el casco para quitarse una pestaña del ojo.



Tú sales a comer y te cabreas porque el camarero se ha equivocado con lo que pediste.

Él todavía no ha probado bocado hoy.

Tú te haces la cama y echas la ropa a lavar.

Él lleva la misma ropa desde hace dos semanas pero cuida de su arma en cada oportunidad que tiene.





Tú vas al centro comercial buscando la peluquería.

Él no ha tenido tiempo ni de lavarse los dientes

Tú te cabreas porque no hay forma de que la clase acabe a la hora.

Él acaba de averiguar que se queda en zona de operaciones un mes. 


Tú llamas a tu novia para quedar esta noche.

Él espera a ver si hoy finalmente hay carta.




Tú le das un beso a tu novia cuando llega. Vamos, lo mismo que hiciste ayer.

Él mantiene el sobre cerrado y lo huele para ver si le llega algo del perfume de quien le escribe.


Tú vuelves la vista al oír a un niño que llora en el restaurante.

Él, en la cara, recibe una foto de su hijo recién nacido sin saber si podrá conocerle en persona.



Tú criticas a los gobiernos occidentales y a Estados Unidos, pues "la Guerra nunca resuelve nada".

Él ve a diario a gente inocente asesinada o torturada y por eso conoce muy bien por qué ha de estar en combate.

Tú oyes chistes sobre la Guerra y te diviertes haciendo bromas sobre gente como él.

Él oye el estampido de la explosión al mismo tiempo que el ruido de los disparos y los gritos de los heridos.


Tú ves lo que los medios de comunicación han decidido que veas.

Él ve alrededor cuerpos mutilados.




Tú discutes con tus padres sobre si es seguro salir de copas esta noche a la !zona".

Él hace exactamente lo que se le ordena, incluso sabiendo que con ello su vida corre un gran riesgo.

Tú siempre te puedes quedar en casa a ver el partido del Plus.

Él tiene que aprovechar cualquier momento para llamar a casa, escribir, comer o dormir.




Tú te metes en una buena cama con sábanas limpias y te encuentras en la gloria.

Él apenas se sobresalta por la noche cuando oye que empiezan a caer los morteros y sabe que va a pasar toda la noche en vela.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

De la Avaricia, se rompe el Saco.

¿No te ha pasado que cuanto más tienes, más injusto te parece que los demás tengan?

Yo he de reconocer que me he visto en esa situación varias veces: esforzarme en conseguir algo (más o menos importante, con más o menos sudor de por medio) y llegar alguien con su cara bonita y que le toque en una tómbola (o que a ti te parezca eso). Y por eso supongo, que será normal.

Pero no voy a eso (quizás deje mis envidias para otro día).

Voy a lo siguiente: a cuando el cuerpo te pide boicotear a esa persona que ha conseguido lo mismo que tú o a lo que te hace llegar más lejos haciendo trampas.

¿Qué persona sana (mentalmente hablando) puede perder su moral sólo por conseguir un poco más que el resto? Un poco más que es posible que no necesite. Un poco más que es posible que no cambie para nada su vida. Un poco más que al ir a por ello, fastidia a multitud de personas que van detrás de su acción.

En realidad, estoy pensando en el problema que ha habido con la Volkswagen: personas que ganan vete tú a saber cuánto dinero (yo estoy convencida de que en el colegio no nos enseñaron a contar tanto número), que no necesitan más para vivir a sus anchas (tal y como viven) y aún así... deciden engañar a todo el mundo, saltándose la ley vigente, para ganar lo que en su sueldo quizás sea un pellizquito más a fin de mes.

Pues qué ha pasado: efectivamente, se les ha roto el saco. Y ojo, lo peor de todo, es que, personalmente, no me parece nada mal que les haya explotado todo esto en la cara. Se lo merecen, por engañar a los demás.

Los que quizás no se lo merezcan sean todos los trabajadores que siguieron las indicaciones que sus jefes les dictaban y que se verán seriamente repercutidos por dicha (mala) decisión.

Soy una persona que suele estar de acuerdo en luchar hasta el final, en mejorar hasta lo inmejorable, en desear siempre lo que te gustaría tener e ir a conseguirlo por todos los medios a tu disposición... siempre y cuando no pises a los demás.

Me parece de personas despreciables las que pasan por encima de los demás, los que extorsionan, manipulan en beneficio propio, los egoístas. ¿Y por qué? Sólo por un pellizco más.

Pues qué queréis que os diga, queridos lectores: me alegro de que ésto les haya explotado en la cara. Lo que no me alegra tanto son las personas que dejarán de comer por su culpa.

miércoles, 29 de julio de 2015

Psicópolis.

Éste vídeo me lo pusieron hace un par de años en clase. Recuerdo que me gustó bastante y cómo no, lo tuve que poner en mi antiguo blog para compartirlo con todo el mundo.

Como las cosas han cambiado, no obstante, he decidido verlo de nuevo, a ver qué nueva impresión me provoca.




Se muestra "lo decepcionante de la especie humana". El cómo sólo por obedecer patrones de conducta, somos capaces de llegar a límites que igual, individualmente, no estaríamos en disposición de cometer.

Y es que en el fondo, es cierto: somos lo que esperan de nosotros. ¿Cuántas veces no se toma en serio a alguien porque "es el gracioso"? ¿Cuántas veces se condena la travesura de alguien "responsable"? El mundo tiene una opinión sobre nosotros, y cuando nos salimos de esa opinión grupal, estamos, claramente, decepcionando.

Ninguno de los dos extremos me parece correcto. Creo que a menudo la gente se posiciona demasiado en "un bando" u "otro bando": somos o demasiado grupales o demasiado individuales. Contamos demasiado con la opinión de los demás o no nos importa nada lo que piensen.

Pero ¿dónde está el equilibrio? Si he de ser sincera (y este es el lugar), yo me posiciono en el grupo. Soy de las que piensan demasiado en las consecuencias, de las que mira más allá de sus actos, porque además, cuando he hecho lo contrario, cuando he sido individual, siempre se me ha tachado de eso con un "tú no eres así". Jamás se me han perdonado esos errores que he cometido por egoísmo, cuando en realidad, yo sí que puedo ser así.

Y el rumor... Qué daño hacen los rumores.

jueves, 9 de julio de 2015

Egoísmo.

No puedo escribir sobre todo lo que tengo que decir, porque sería muy duro de poner por aquí y podría haber gente que lo leyera.

Sólo quiero que quede constancia en este blog de que hay cosas que yo no soporto.

¿Por qué hay personas que no pueden mirar por los que hay alrededor? ¿Por qué hay personas que sólo piensan en ellas mismas? Odio a ese tipo de gente. Las odio con toda mi alma.

A veces pienso que es envidia, porque yo soy incapaz de hacer algo así, de olvidarme de todas las personas a las que dañaría con mis actos.

No significa que de vez en cuando cometa errores (hace poco cometí uno del que me arrepentiré toda mi vida), pero luego no me compadezco de mi misma, ni pretendo que todo el mundo me mire y me consuele.

De verdad que no lo entiendo. Ni lo entenderé. Esa forma de rendirse... cuando yo tendría muchos más motivos reales que él (o si quiere mirarlo así, menos por lo que vivir).

martes, 24 de marzo de 2015

Puro reflejo Social.

-Oye...
-¿Qué quieres ahora? Mira que llegas a ser cargante.
-¿Qué crees que es más grave? la ignorancia o la indiferencia.
-Mira que haces preguntas raras. Ni lo sé, ni me importa.


A dónde vamos a ir a parar.

martes, 10 de marzo de 2015

Todo el mundo se pregunta:

-¿Qué planeta vamos a dejar a nuestros hijos?

Cuando la pregunta, más bien, debería ser:

-¿Qué hijos le vamos a dejar a éste planeta?




Así nos va todo.

viernes, 16 de enero de 2015

Del "Ser" y del "Estar".

Vengo a hablar de ropa. Sí señor, aquí donde me veis (ya sé que sólo me leéis), yo también sé hablar de ropa, como tantas otras fantásticas chicas del mundo del internet (y de la sociedad en general) que parece que no tienen otra cosa que hacer (sin menospreciar al resto de mujeres en particular una a una).

Esto sucedió un día cualquiera, volviendo a casa después de la tarea que yo tuviera que hacer. Fue entonces cuando vi a una mujer adulta que llevaba (pieza a pieza): una chaquetilla de chandal rosa pastel, un pantalón de chandal verde fosforito (de esos que sirven para no perderse en la montaña), calcetines blancos y ¡OJO! ¡ZAPATO DE VESTIR!, pero con sus tacones y todo, ¿eh? No uno de esos que dices "¡Bah! Me puede servir para todo". No señor, de vestir, vestir.

No me voy a meter en la combinación de colores porque, para gustos están ellos. Pero, por favor, si no respetamos las normas mínimas de vestir...

En principio puede parecer algo inocente; incluso entiendo que esa mujer pueda estar en extrañas circunstancias que le obliguen a ponerse ese conjunto de prendas (ahora mismo no se me ocurre ninguna, pero bueno). Sin embargo, ir bien vestido dice mucho de nosotros. No me refiero a llevar ropas caras y de marca. De echo, yo creo que la única ropa de marca que tengo son unos calcetines viejos de Adidas. Soy la primera persona del mundo que no cree que más caro signifique mejor calidad (en ropa) y no soy muy de caprichos en el vestir (quien me conozca lo sabe).

Me refiero más bien al protocolo en la vestimenta. A mí, jamás en la vida (a no ser que se me den esas extrañas circunstancias que sigo sin caer) se me ocurriría ponerme un chandal con zapatos de vestir, o una falda con deportivas, o una camisa con un pantalón de chandal, o una dudadera con un pantalón de traje, o una corbata con una camiseta... Ejemplos mil. Y estas combinaciones horrorosas tampoco quedan bien si las prendas son de marca, siento decirlo.

Para cada cosa está su asunto; ¡por Dios! y de verdad que no entiendo cómo hay gente que hace esas combinaciones, se mira al espejo y dice "qué original voy hoy; salgo así a la calle". Pero miremos el lado positivo: creo que esas personas denotan una feaciente fe en sí mismos, además de una completa falta de saber comportarse en sitios públicos.

Jamás en mi vida se me ocurriría asistir a una entrevista de trabajo en chandal (aunque fuese para trabajar en un club deportivo como entrenadora o cualquier cosa de esas), o jugar un partido de rugby o jugger con traje y pajarita.

Son cosas que no se deben hacer, porque de lo contrario, muestran, no sólo la falta de preocupación por el "saber estar", sino nula capacidad de saber comportarse en sitios en los que debemos hacerlo (tanto de una forma como de otra).

No digo que renuncies a tu estilo. Al revés, las ropas, cuanto más personales y naturales te queden, mejor. Pero (por suerte o por desgracia), vivimos en sociedad y hemos de "someternos" a estas normas, para que, a través de ellas, podamos demostrar características positivas, porque sí que es verdad, que aunque esa mujer de chandal y zapatos de vestir no estaba haciendo daño a nadie ajeno a su persona, se estaba asestando un golpe brutal a sí misma. Estoy segura de que la mayor parte de la gente que le viese, no se daría cuenta de su conjunto, pero, ¿si su vida depende de su saber estar?

Del "Ser" de una forma y del "Estar" en un sitio, señores. Hay veces que hay que morderse la lengua para no perjudicarnos a nosotros mismos y hay veces que no puedes ir con chandal y zapatos de vestir. Del "Ser" y de "Estar".

martes, 4 de noviembre de 2014

El Juego del Llanto.


Recuerdo la primera vez que vi este vídeo: me reí muchísimo; tanto o más que las risas en Of del mismo. Qué le vamos a hacer: hace gracia.

Sin embargo, ahora que lo he visto por segunda, tercera, quita o sexta vez, no se me ocurre otra cosa que llevarme las manos a la cabeza, morderme el labio inferior y preguntarme qué será de la humanidad como todos sean tan chantajistas como este pequeño.

Porque, mirémoslo así: el nene es pequeño y lo único que pasa es que no tiene la experiencia ni la picardía  para disimular. Pero... ¿qué pasará cuando lo aprenda? ¿Qué será de nuestras vidas entonces?

Sé perfectamente que es una posición extremadamente exagerada y que de ningún modo los padres permitirán que su niño siga siendo un chantajista malcriado ¿o sí?

Cada vez es más frecuente. Sólo digo eso.