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viernes, 25 de noviembre de 2022

Tic-Tac

Tic-Tac.

El Tiempo no para; todo el mundo lo sabe. El Tiempo nunca va hacia atrás; el mundo

entero vive con ello.

Tic-Tac.

El Tiempo duele, el Tiempo cura, el Tiempo desespera, el Tiempo alegra, el Tiempo te

cuida, te enseña, te acompaña, te atrapa.

Tic-Tac.

El Tiempo es amigo de la Experiencia, templador de emociones. El Tiempo pone todo

en su lugar y nada escapa de él.




Tic-Tac, Tic-Tac.

¿Nadie lo oye? No se dan cuenta. ¿Se habrán acostumbrado a su sonido? Levanta la

cabeza; contempla todo lo que quieras, pero que el tiempo no te vea.

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.

El Tiempo no se para por nadie; no se va a parar por ti. ¿Qué sucede? ¿Nadie más lo

oye? Apremiante, castigador. La velocidad te da vertigo. Y no puedes parar el Tiempo.

No puedes parar tu Tiempo.

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.

Todos siguen en calma, como si no pasara el Tiempo para ellos; pero tú oyes el reloj,

corriendo, susurrándote que no tienes tiempo. ¿Será un aviso? ¿Será un engaño?

Todo el mundo parece tranquilo a tu alrededor ¿Es que nadie más lo oye?

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.

Tu reloj parece correr, ir más deprisa que el del resto. Igual los demás están tranquilos

por eso. Tu tiempo se agota y no es una ilusión. El Tiempo no estaba intentando

engañarte, sólo pretendía avisarte (Carpe Diem resuena en tu cabeza). Notas cómo se

te escapa todo de entre las manos.

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.

Antes fuerte, antes valiente; te recoges en tí misma, asustada, desprotegida e

incomprendida. No te queda nada. Todo lo que tenías se ha esfumado, disuelto en la

oscuridad. Ya no ves nada. Ya no te queda nada.

Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac, Tic-Tac.

Y sin la luz y con el Tiempo corriendo sin parar, no ves las opciones, la salida al fracaso

y a la inutilidad. Desesperada. Sola. INCOMPRENDIDA. Tu reloj ha parado y el del

resto del mundo sigue funcionando. Tu tiempo ha terminado.




Tic-Tac.

¿Quién querrá acompañar a quien tiene el corazón parado?

sábado, 10 de julio de 2021

Miedo

He de reconocerlo.

Tengo miedo. Mucho. A muchas coasas. A cosas con (sin) senrido.

 

Tenfo miedo de que me descubras, o a que no me descubras nunca.

A que me entiendas y sepas ponerte en mi lugar y no lo encuentre suficiente, o a que no me entiendas y yo no le dé importancia.

Tengo miedo de que me conozcas y te enamores de mí, o a que me conozcas y decidas huír antes de que sea demasiado tarde.

A que quieras vivir conmigo y te des cuenta de que no quieres vivir conmigo, o a que no quieras vivir conmigo, o sobre todo a que quieras vivir conmigo y te des cuenta de que SÍ quieres vivir conmigo.


Poeque ¿en qué posición me pone todo esto a mí?

jueves, 5 de julio de 2018

Recuerdos.

A menudo, no sabes lo que te hace vibrar. Simplemente lo hace, te saca una sonria o un suspiro. A menudo son pequeños detalles que nadie tendría en cuenta, incluso cosas que uno mismo no sabe que le gustan.

Yo he tenido la suerte de saber qué es lo que me hace vibrar, qué es lo que me levanta feliz por las mañnas y hace que nunca sea un día perdido. Yo he tenido la suerte de ponerle rostro, de darle nombre y de vivir más feliz que en toda mi vida, por algo que la mayor parte del mundo nuca conocerá.

Me confié, como siempre. Y lo que ayer me hacía la mujer más feliz del mundo, hoy hace que todos los recuerdos felices sean dolorosos, que nada de lo que ha pasado importe demasiado, porque pasará mucho tiempo hasta que pueda recordarlo sin que se me haga un nudo en el estómago.

Empieza en la garganta, imperceptible. Y si te fijas demasiado en él, va creciendo y alargándose, bajando hasta tu pecho. Y allí se encuentra el corazón y lo agarra y lo estrangula. Y te duele respirar, pero sabes que tienes que seguir haciéndolo, aunque sea la decisión más estúpida del firmamento.

Así que supongo, que aunque no tenga sentido, sigo enamorada de ti. Y lo peor de todo es que los recuerdos llegará un momento en el que no duelan tanto. Espero que sean nuevos recuerdos.

Nuevos recuerdos contigo.

martes, 7 de noviembre de 2017

Para Él.

Es curiosa la vida.
O por lo menos, a mi me lo parece. No me parece algo a lo que te puedas acostumbrar.
Qué vueltas da...
Y ahora siento que por fin estoy en el camino.

Sé que es algo que digo mucho; cada vez que encuentro un medio que seguir o al que engacncharme. Y puede que esta sea otra ocasión igual al resto, que dentro de una semana, dos meses, cinco años... vuelva a decir lo mismo.
Porque definitivamente, la vida no es algo a lo que te puedas acostumbrar.
Puede ser que en realidad, no aprenda de mis errores y que esto sea una próxima ilusión de lo que era el camino definitivo. Como una prueba graciosa de Zeus, haciendo que me mate un águila todos los días (y mi águila sea la ilusión de que he aprendido la lección).

Pero oye, cómo estoy disfrutando del viaje. Aunque no me lleve a ninguna parte.
Saber que todo va como debe ir, que estoy en lo que me gusta, que poco a poco, sin prisas y sin agobios, todo cobra sentido, que las bofetadas que me ha ido dando la vida me han llevado al camino que tenía que escoger, que el universo ha sido mucho más fuerte que yo en tomar mis decisiones. Y no os equivoquéis, me alegro que el universo haya tomado decisiones por mí de vez en cuando, porque si sólo contara con mi capacidad, ahora estaría vagando vete a saber por donde con mi discapacidad para elegir.

Y cómo me alegro de que el universo haya sido más feurte que yo...

Ser yo misma gracias a una persona que llevaba tanto tiempo conmigo y que por alguna extraña razón, jamás reparé en verla. Que ha seguido allí todo el tiempo, paciente (algunas veces más que otras, y no sé si verdaderamente era paciencia o falta de habilidad), para lo que he necesitado, sin pedir nada a cambio, sólo un poco de compñaía.
Y quizás sea ese al camino que me refiero que he hecho bien en tomar, para poder ser yo misma, porque él me ayuda a seguir y a querer intentarlo de nuevo. Porque parece que nunca se rinde y siempre me da ese empujón "todo lo que te haga feliz", cuando a mí más me fallan las feurzas.

Así que, efectivamente, me resulta curioso cómo alguien que lleva tanto tiempo conmigo ha sido invisible en muchos aspectos y como ahora se ha vuelto imprescindible, y que en verdad, no sabría qué hacer sin él, sin sus ánimos, su seguridad, su confianza, su cariño. Sin su amor, en definitiva. Me resulta curioso haberme dado cuenta de que llevo necesitándole mucho más tiempo del que yo pensaba y cuando me dijo que se iba, cómo accionó mi necesidad y le puso palabras.

Y podría pensar que esa persona es sólo para mi, pero no. Lo curioso es que no es sólo para mi, que tiene un corazón que le hace ser así con todos y que posiblemente, para la mayoría, pase desapercibido.
No sabría exactamente cómo reflejar en palabras ese concepto: cómo una persona es tan fácil de disimular y a la vez, cuando te enteras de que se ha ido, te da un ataque de ansiedad.

En definitiva, podría decir que soy la mujer más feliz del mundo con algo que llevo tiempo teniendo delante de mis ojos. Pero el mundo entero debería saber ya que yo no veo bien.

jueves, 4 de mayo de 2017

Un sinvivir.

A veces la música dice exactamente lo que quieres decir, quizás cambiando algún pequeño matiz o cambiando algún nombre, una palabra...
Ultimamente ya sé que igual pongo demasiada música y poco texto, quién sabe. Me parece que ameniza. ¿Y para qué voy a decir algo cuando hay otra persona (o grupo) que lo dice mil veces mejor que yo?

Esta canción va dedicada.

Ahora mismo en mi vida hay un par de cosas (personas) que no funcionan. No porque yo haya querido que dejase de funcionar, o porque haya dejado de quererles. Pero me resulta tremendamente curioso, como por un error (ellos sólo me han dicho un par de la enorme lista que debe haber), se puede ir todo a la mierda.

Y no está mal. A veces pasa. Hay gente que viene y gente que va, que entran, que salen; la vida cambia y hay que adaptarse. No es buena, ni mala; es distinta. Hay que saber adaptarse, aceptar las decisiones y las consecuencias y mirar hacia delante.

Por eso mismo, si algún día llegan esas dos personas a leer esto, quiero que sepan que no les guardo rencor, que cuando quieran, me van a tener ahí, porque yo no me he ido (aunque ya no seamos nunca amigos nunca les voy a menospreciar ni a hacer de menos). Pero que lo superen ya, que dejen de pensar en mi.

Os la dedico, chicos 😉:

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Mi Bibliotecario.

Hoy en Desarrollo Cognitivo (asignatura que doy en mi Grado Superior de Educación Infantil), nos han hablado de la memoria, del aprendizaje, etc.

Nos han peusto un símil que más de una vez he oído (porque la verdad, merece ser una gran metáfora en este caso), en el que la memoria, es como una gran biblioteca, donde dentro, hay un bibliotecario (o bibliotecaria) que va abriendo los cajones de los archivadores que necesitamos, sacar las carpetas relacionadas con el tema y, por supuesto, tendrenos sobre la mea la ficha que necesitamos para esoe momento.

Obviamente, nuestro bibliotecario tiene que encargarse a veces de sacar varias fichas, porque se correlacionan unos temas con otros.

Sin embargo, la diferencia entre otras veces y esta, ha sido un comentario (puramente inocente) que la profesora ha hecho. Ha venido a ser algo así como "Mi bibliotecaria (oprque la mía es chica), que por supuesto está loca..." y ha seguido la clase.

Entonces, loca yo de mi, me he parado a pensar ¿cómo sería mi bibliotecario? La pregunta ha durado poco en mi cabeza, y ha procedido con otro símil.

Creo sin duda alguna de que mi bibliotecario sería un hombre mayor, lento a la hora de tener que llegar a las carptesas que necestio, pero que sin embargo, le encanta contar mil historias que ha vivido o podría haber vivido si en su vida hubiera tenido un poco más de valor. Mientras caminase hacia el archivador, iría contando algo relacionado (o quizás no) con la información que le he pedido, a modo de presentación del tema; a veces sonriendo, a veces serio.

Sí, definitivamente, mi bibliotecario sería un viejo, con bastón y un poco vago a la hora de acceder a las carpetas situadas en lo más alto de las estanterías; cara arrugada y manos callosas, como si trabajar en mi cabeza hubiera sido el trabajo más duro que jamás se hubiera inventado (quizás por el desorden); de aspecto relajado y sin embargo muy atento a todo, aunque después no recordase donde ha dejado la carpeta.

Se quejaría del ruido, pero sin duda, le molestaría más el silencio que se pudiese llegar a formar, porque en realidad, le encanta contar historias de lo que fue y lo que pudo haber sido.

martes, 20 de septiembre de 2016

Recuerdos (de 2010)

Comentario previo de la Señora Ex-Carmen(A)tada.

He intentado no retocar esta en concreto demasiado (en realidad creo que sólo he cambiado una coma por un punto y coma y ya no recuerdo muy bien donde).

En realidad me gusta mucho pensar que he evolucionado bastante en los años que llevo escribiendo y que ahora soy mucho mejor que esto que a continuación vais a leer. Pero quién sabe. De todas formas estos son mis inicios y no hay nada como el principio para comenzar a ser algo, ¿no?

En realidad tengo totalmente en mente la persona por la que iba esto. De hecho, en mi vida sólo me han "abandonado" dos veces sin causa aparente, con un "porque sí". En las dos ocasiones me ha dejado con el corazón partido y aunque hoy ya no echo de menos a esas personas (es más, aun a pesar de que no les deseo ningún mal, me da exactamente igual si son felices como si no), siempre tendré la espina clavada de no saber por qué se fueron.

Ahora sí, espero que no me vuelva a pasar y que la causa de la ruptura sea clara, se pueda arreglar o no.

Recuerdos.


Recuerda que en otro tiempo fui parte de tu vida, como un nuevo aliento en los pulmones, como el latido de un corazón, como la copa de un sediento.

Recuerda que imcluso entre risas y lágrimas, nos sentíamos unidas, sin importar miradas ajenas. Vivíamos felices en el mundo que habíamos construído para ambas.

Recuerda aquellos tiempos hermosos en los que nada parecía dañarnos, los tiempos en los que ésto era inmortal, insaciable por mantenernos vivas, por seguir al frente, por ser la mano la una de la otra.

Recuerda lo que fuimos y ya nunca seremos. Ya nunca. Nunca. Un lazo de sangre roto. Un abrazo guardado en el pecho. Un eslabón suelto de aquella cadena que nos unía.

Tan solo un recuerdo de aquellos tiempos.
Tan solo una excusa en la que consumirnos, intranquilas.
Una esperanza muerta en el medio del camino. La luz de una estrella que ya nunca brillará. Recuerdos.

Recuerda que abrazos y caricias nos consolaban cuando las palabras no podían brotar de nuestras gargantas. Recuerda todo aquello que una simple mirada nos decía. Un lenguaje oculto. Nuestro pequeño secreto. 

Recuerda todas aquellas llamadas en la noche, el tono de un teléfono sonando en la oscuridad en la búsqueda de un conshelo que sería respondido. La seguridad de ser escuchada.

Recuerda aquella mano tendida sobre el frío vacío para ayudarnos a levantar las rodillas del suelo, incluso antes de caer, como un imán que nos sostiene. Aquella sonrisa en el rostro, cargado de nuevas oportunidades, dando nuevas fuerzas. Un nuevo aliento.

Recuerda lo que fuimos y ya nunca seremos. Nunca más. Nunca. Una piedra olvidada en el camino que un día perteneció a un imperio; un jarrón hecho pedazos, esparcidos ahora por el suelo, sin que nadie se moleste especialmente en recogerlos.

Tan sólo queda ya un recuerdo de aquellos tiempos.
Tan sólo una excusa en la que consumirnos, intranquilas.
Una esperanza muerta en medio del camino. El rastro de un barco, una estela que no tardará en desaparecer. Recuerdos.

Y aún recuerdo en noches sin estrellas, como esta. Simplemente, me dejo llevar y recuerdo que un día fui tu hermana, que un día te amé y tú me correspondiste con susurros dulces, en tus abrazos cálidos, en tus miradas protectoras, en tus palabras de consuelo.

Recuerdo que un día me quisite, pero hoy ya es tan sólo un recuerdo. Tan sólo, un recuerdo. Nada queda ya de aquel momento por más que me esfuerce en buscar... sono encuentro recuerdos.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La verdad...


... es que no encuentro sentido a muchas de las cosas que hago.


Quizás, es porque no deben tener ningún sentido.

Porque el sentido me lo des tu.

martes, 16 de agosto de 2016

El mayor error de tu vida (de 2010)

Comentario previo de la señora Ex-Carmen(A)tada.

Diré que ha sido modificada (bastante) para adaptarla a los días que corren.

Una vez más, me sorprende lo que se puede repetir el pasado.

Y me doy cuenta de lo inocente que era entonces, cuando unos sentimientos se olvidaban en dos meses.

El mayor error de tu vida.

Cuando parece que ya no estás.

Cuando parece que ya no duele.

Cuando parece que ya todo ha vuelto a la normalidad y que ya puedo mirar a las estrellas sin llorar, apareces, de nuevo. Porque te busco. Porque intentas recordarme.

Vueles a irrumpir inevitablemente, sin llamar a la puerta, pidiendo disculpas por el ruido. Y lo peor de todo es que lo estaba esperando. Lo peor de todo, es que lo deseaba todos los días, deseaba algo así. Una carta, una palabra... "Te quiero guapa; no te mereces esto".

Pero debo elegir. Y no puedo, mi amor. No puedo elegirte a ti porque no estás tan cerca de mí como él (porque ni siquiera estás), ni puedo elegirle a él, porque simplemente, él no es tú, porque no es al que amo realmente (porque él lo sabe y me aleja).

Pero él me quiere, mi amor. Me quiere a su modo. Se arrepiente y le duele. O eso me esfuerzo en creer, en mi mundo de fantasía (que siempre fue más cómodo que la realidad). Y tu también ¿no, mi amor? Al menos hace algún tiempo lo juraste. Hace lo que parece siglos. Y yo te quiero tanto...

¿Dejo que pase el tiempo y que si, maldito de él, no me hace olvidar que al menos ya no duela? Que respirar no sea ese puñal en el pecho. Pero mi amor, es tan difícil mirar a las estrellas sin recordarte... es tan difícil pasar una noche sin pensar en ti... y me gustaba mirar las estrellas.

¿Estaría mal, mi amor, intentar enamorarme de él? Perderme como me perdí contigo, aunque luego me dé la espalda, aunque luego finja que no me conoce, aunque luego no le importe herirme por miedo a no ser herido primero

¿Estaría mal olvidarte siendo que me quieres o que quizás un día me quisiste? Que tantas promesas se olviden, sin una justificación razonable: sólo orgullo.

¿Para quién es más injusta la vida si yo permanezco dividida en dos, mi amor? ¿Quién de nosotros tres se aprovecharía más? ¿Quién de los tres sufriría más en silencio?

No puedo mantenerme en una ilusión, no puedo permanecer esperando hasta que llegue el día en el que nos encontremos, en el que podamos cumplir nuestro sueño, o el que un día fue el nuestro. No puedo permanecer en una ilusión ¿Pero debo hacerlo, mi amor? ¿Por mi? ¿Por ti? ¿Por él? ¿A quién traicionaría más profundamente si tu y yo nos juramos amor eterno?

No puedo continuar besando unos labios a los que no amo tanto como los tuyos; Pero son la mejor medicina que encontré para contrarrestar mi soledad. Y con mal uso, cualquier medicina se convierte en droga. Lo sabes, ¿no, mi amor? Los momentos de descanso son los que él me abraza.

Estaba convencida de que con esto no hacía daño a nadie. Después de todo, solo tu me querías. Él se encontraba en la misma situación que yo. Y posiblemente siga en esa situación y yo sólo esté teniendo fantasías, delirios. Pero con el amor no se juega, y una vez más, he llegado tarde para darme cuenta. La niña que nunca aprende.

¿Cómo voy a seguir con esta farsa tan bien elaborada? Si todavía hay fuegos encendidos en mi pecho por tu mano, con lo que podría forjar cualquier metal; cuando él sólo es la brisa que lo templa. ¿Dónde queda el trabajo mejor realizado? Como si lo uno sin lo otro fuese un trabajo concluso.

¿Debo seguir con él, mi amor? ¿Qué me dices? Es cierto que le quiero, que me despierta ese palpitar que juré enterrar para siempre. Y quiero que así se quede aunque me duela estar descorazonada. En cierto modo, es el único que me hace olvidarte. Y como buena medicina, se está convirtiendo en mi droga y en mi sustento. ¿Qué pasa si esta vez puede de nuevo el orgullo?

¿No es cruel, mi amor?

¿No es injusto, mi amor?

¿Qué tengo yo, una simple mujer sin terminar de construir para que dos seres tan maravillosos se fijen en mi? Aunque uno ya me haya olvidado, mi amor, y el otro se esfuerce en hacer que no me conoce. Pero no solo os habéis fijado, mi amor, habéis cometido el mayor error de vuestra vida. Os habéis enamorado (o un día así lo juraste) de alguien que jamás podrá ser perfecta. De promesas vacías que ahora quedan guardados al fondo de un cajón de ropa que nunca me pongo. De recuerdos pasados que jamás se recuperarán, porque en su día cerré el candado y eché la llave al mar. De pesadillas que me perseguirán, atormentándome eternamente por el error que repararía.

Y sin embargo, sólo él hace que mi sueño guarde una respiración tranquila. Respiración que tú me robaste.

¡Oh! mi amor, mi amor, cuanto me gustaría abrazarte, besarte, cuanto me gustaría poder tocarte, mi amor, susurrarte al oído todas aquellas promesas, recuperar lo que un día fue nuestra vida. Y sé que no puedo. Lo peor de todo, es que sé que no puedo. Porque ya no estás, porque te empujé lejos y decidiste dar media vuelta.

¿Por qué habréis cometido semejante error? Encender un corazón que nació roto ¿Por qué decidiste caer, mi amor? Si luego tenías pensado abandonarme ¿Qué tengo yo que pueda hacerte tiritar aún cuando hace calor?

Has cometido el mayor error de tu vida, mi amor. Dar vida a algo que no puedes matar. Dejarme moribunda para siempre.

miércoles, 29 de junio de 2016

Indecisa (de 2009).

Comentario previo de la Señor Ex-Carmen(A)tada.


Para empezar, se nota que es de esos años porque todavía el WhatsApp a nuestras vidas.

También se nota por la forma de escribir (espero) que yo noto mucho menos pulida, más simple o con menos giro. No sabría cómo decirlo.

No recuerdo a quién iba este texto dedicado (o incluso si se lo llegué a dedicar a alguien), pero me resulta curioso (a la par que alarmante) el eterno bucle que es mi vida. ¿En serio? ¿Después de tantos años te ves una y otra vez en la misma situación, Señora Ex-Carmen(A)tada? ¿En serio?

Sigo en la misma encrucijada: ¿hasta dónde estoy dispuesta a llegar? Esta vez... ¿agacharé la cabeza o romperé con todo lo que tendría que ser para mi?

Indecisa.


Y verdaderamente, no sé qué hacer.

Hoy hablamos por msn, otra vez, como tantos otros días. Me encanta hablar contigo, después de todo, me escuchas y me das consejos, me animas y apoyas. En poco tiempo, te has convertido en más que un amigo.

Pero eso ha sido hoy.

Ahora, tumbada en la cama, recapacito sobre todo lo que me has dicho; pero no consigo saber, aún a estas alturas, si es cierto o es tan solo parte de un juego en el que yo no me he leído las normas.

Mañana, sé que cuando te vea por los pasillos del instituto, volveré a derretirme cuando me sonrías, o cuando alces la mano tímidamente para saludarme desde lo lejos.

También sé lo que haré yo. Me dedicaré a agachar la cabeza, o a apartarla de tu mirada, porque me da miedo el no tenerte. Porque... sí, me enteré de que tenías novia, y ahora, después de preguntarte, sé cuánto la quieres.

¿Qué voy a hacer yo? Engancharme a tu mirada, a tu sonrisa o a tu voz, como si de una droga se tratase, para que luego, me digas que no puedo tomar de ella. Esa historia ya me la contaron. Y la desintoxicación es horrible.

Lo sé. Siempre hago eso. Es el masoquismo que hay en mi interior, que me incita a soñar con cosas que están prohibidas, fuera de mi alcance, que nunca serán mías. Cosas difíciles de obtener que jamás saborearé.

Pero bueno, sé que hoy me costará dormir, porque mañana tengo que decidirme entre decirte hola o agachar la cabeza como hago siempre.

Estoy harta de llegar siempre en segundo lugar.

Pero sigo teniendo miedo al rechazo.

martes, 24 de mayo de 2016

Para que nuestro espíritu baile hay que quitarle la vergüenza.

Lo estaba comentando hace tan solo un rato con uno de mis amigos.

Últimamente, me encuentro con una gran filosofía de "Akuna Matata", un claro "vive y deja vivir" y aunque todavía no me he puesto a devorar bichos, ¿quién sabe a dónde me llevará esto?

He aprendido que los que odian, seguirán odiando. Los idiotas, seguirán haciendo idioteces. Los malvados seguirán haciendo maldades. Da igual lo que intentes enseñarles y lo que intentes abrirles los ojos. Sus vidas seguirán siendo igual de miserables.

¿Por qué no hacer entonces exactamente lo que te apetece? Quien te aprecia, te seguirá queriendo, incluso más, una vez consiga verte feliz y liberado.

Últimamente, intento disfrutar y bailar, aunque haga mil veces el ridículo y todo el mundo me mire con cara de "se olvidó de tomar la pastilla, seguro", porque lo peor que puede pasar es que la gente que ya habla mal de mi, siga hablando mal de mi. ¿Y entonces qué más me da? Igual hay alguno por ahí que se anima a bailar la misma canción que yo.

He decidido hacer lo que me plazca, locuras como un niño; y así tendré algo que contar cuando sea vieja y mis nietos me pregunten, mientras los demás sólo pensarán en lo que podrían haber hecho mientras me ridiculizaban y criticaban.

Será que me siento como una estúpida muy feliz cuando bailo y hago el ridículo; y lo mejor de todo, es que hace tiempo que no me importa.

El día que me rinda y deje de hacer tonterías, como los niños, me habré convertido en esa gente a la que ya no quiero convencer de que su vida no vale si no tienen caprichos.

Y esta canción me lo recuerda siempre: el espíritu tiene que bailar.


lunes, 25 de abril de 2016

La seguridad que yo tengo.

No entiendo a qué le tienes tanto miedo.

No entiendo qué sentido tiene dar la espalda a todo sólo para no sentir dolor.

Sería comprensible si por el camino lo hubieras sentido ya. Si ya te hubiese roto el corazón de alguna forma.

Pero no es así, ¿no? Espero que no sea así.

Puede que en el fondo, sólo sea una excusa, un por si acaso en el que poder refugiarte para poder estar seguro en ese lugar al que te has acostumbrado a estar.

Pero sé que tampoco quieres eso, o te habrías cansado de buscarlo hace tiempo y ni me habrías mirado a los ojos aquella primera vez.

Y yo, ahora, ¿qué hago? ¿Qué pretendes sacar de mi? Te seguiría hasta el fin del mundo si con ello pudiera convencerte de que te seguiría hasta el fin del mundo.

No soy estúpida. Sé que mis esfuerzos no servirán de nada y creerás que todo lo que sucederá entre tu y yo será lo que siempre ha sucedido en tu vida. Que seré una más y que al echar la vista atrás, te darás cuenta de que nada ha merecido la pena.

No tengo respuestas para todo (aunque a veces pueda parecer que sí) y seguramente soy una persona demasiado ingenua para este tipo de cosas.

¿Pero sabes? Me gusta amar con locura.

Y es algo que no vas a poder evitar.

Porque yo ya estoy loca.

Y te seguiré hasta el final del mundo para demostrarte que te seguiría hasta el final del mundo.

lunes, 11 de abril de 2016

Otro más para mi lista (de 2009)

Comentario Previo de la Señora Ex-Carmen(A)tada

Es curioso.
Algunas veces, cuando leo cosas que escribí hace unos cuantos años, siento que podría haberlo hecho mejor, pero a la hora de corregir las historias, no puedo cambiarlas, porque son lo que era entonces.
Ahora mismo le añadiría mil dimensiones distintas.
Posiblemente terminaría siendo un texto distinto.
Pero ¿por qué cambiarlo? Yo era así después de todo.

También me resulta muy curioso ver cómo, en estos 6 años apenas he cambiado. Me he vuelto más lista, sí, pero digamos que ahora simplemente sé cubrir mi rastro.
Esta es una de las pocas historias que he escrito 100% tal cual sucedieron (o tal cual las percibió mi cabeza). Sin giros dramáticos ni vueltas de hoja (puede que un poco, pero yo soy tremendamente así). Recuerdo realmente con exactitud la noche y aunque ahora lo veo desde otro prisma (pues sé que ese chico no era mi mejor amigo, y ahora habría sabido que la tal Sarita era sólo una excusa para hablar conmigo), sigue siendo una noche agria porque si no hubieran sucedido las cosas como sucedieron, igual mi vida hubiera sido muy distinta.

Demos gracias a que sigo siendo la misma, sólo que un poco más lista. Mis años me costó.

Otro más para mi lista.


Siempre arruino lo que empieza bien. Soy experta a la hora de meterme en líos y, normalmente, no sé cómo conseguir que se arreglen sin ayuda de nadie. Soy así de estúpida.

Si existiese algo peor que aborrecerse a uno mismo... yo, seguiría siendo infinitamente peor. Supongo que odiarme es un pequeño precio que he de pagar a cambio de los que tendrían que hacerlo y si embargo, siguen ahí.

Recuerdo perfectamente el día. Sábado. Maldigo el momento en el que le miré a los ojos y no supe decir que no. No sé por que´lo hice. Sé que no fue por mi... Nunca he necesitado lo que él venía a darme (o quizás sí). No era como para fastidiar una amistad. Y en mi cabeza resonaba que apenas unos meses había vivido una situación parecida con un final dramático.

Sé que tampoco lo hice por amor al arte. Y puedo asegurar que de que todo lo que me movió a hacerlo no fue la pena, aunque fuese eso lo que me empujase en una gran medida. Suena mal, ¿no?

Pero entonces, si analizándolo no encuentro el motivo... ¿por qué lo hice? Quizás es un instinto secreto que tengo de curar los traumas de mi niñez, de ahogar en la saliva de otros la imagen de patito feo que otros construyeron por mí y que aún hoy me persigue en mis sueños más aterradores.

Sus ojos marrones, haciéndome ver que tenía el alma en los pies, sin ninguna esperanza, sin mostrarme esa magnífica sonrisa tan característica de su rostro y a la que yo me había acostumbrado, esa sonrisa contagiosa que me hacia sentir segura. Se puede decir que oí su corazón, desbocado a mil por hora...

¿Qué hacer entonces? ¿Qué podía hacer? Recuerdo que mi cabeza no terminaba de entender la pregunta. No acertaba a comprender lo que estaba ocurriendo y de algún modo, sabía con seguridad lo que iba a ocurrir, aunque tratase de engañarme a mí misma diciéndome que ésta vez sería distinto.

-Pero si a ti te gustaba Sarita... - fue lo último que dije antes de volver a abrir los ojos, para ver cómo él cerraba los suyos perdiendo toda esperanza, para volver a cerrarlos y unir mis labios con los suyos.

No duró mucho. No fue muy largo. Sólo un beso. Un simple beso. Pero me dolió en el alma. Verdaderamente, me dolió en el alma.

-Te odio, te odio, te odio... - no hacía más que repetirle.

Ver cómo a base de engaños, de encontrar lo que yo quería de él, su amistad, cómo había conseguido darle la vuelta, para tenerme tan cerca que cuando él me preguntase, yo no pudiera hacer otra cosa más que rendirme sin luchar, porque de algún modo le quería.

Me había utilizado, arrastrado a hacer algo que yo esperaba que no pasase... que no sucediera con él, como había pasado tantas veces antes con tantos otros. Su intención nunca había sido la amistad. Nunca había pretendido que fuésemos amigos y ahora lo veía claro.

-Te odio, te odio, te odio... - continué diciéndole, susurrando en su oído, con la esperanza de que nadie más nos viera.

Él solamente puso su dedo en mi boca, exigiendo así que me callase, porque no quería oír todo lo que tenía que decirle. Aunque mi elocuencia no fuera fluida, supongo que aquellas palabras le dolerían igual, pues venían de un corazón roto.

Cuando estuvo seguro, lo retiró y acercándose lentamente a mi, como si temiese que hubiéramos dado un paso atrás, volvió a besarme.

Ya lo había vuelto a hacer. El daño que estaba hecho, ahora se agravaba.

-A ti te gustaba Sarita... - pude decir cuando volvió a alejarse de mí, sin haber recuperado de la cabeza todas las palabras que tenía que decirle.

Y no pude hacer otra cosa que hundir mi cara en su pecho, muerta de miedo y vergüenza por haber caído otra vez en la misma historia de siempre.

martes, 23 de febrero de 2016

El rap y yo...

... lo cierto es que nunca hemos tenido una gran relación.

Igual es porque jamás me he dedicado a intentar conocerlo.

Sin embargo, gracias a una persona de mi pasado, sí que le he cogido mucho cariño al Chojin. No he ido nunca a uno de sus conciertos. Nunca me he comprado un disco... No soy una fan. Sin embargo, por lo que dice, por lo que cuenta, me parece un tipo formidable.

Llevo tiempo intentando escribirle algo. Dedicárselo y decirle lo bueno que es (a pesar de que a mi no me guste el rap). Supongo que ese tipo de críticas son de agradecer.

Luego pienso "¡Bah! Es famoso; se lo dirán mucho". Y me lo callo.

Hasta que vuelvo a oír alguna de sus letras.

Hoy, esa sensación la he retomado con una de sus canciones (como de costumbre no le he escrito nada, aunque se me haya ocurrido).

Esta canción se la dediqué hace tiempo a la misma persona que me "presentó" al Chojin. Creí que le ayudaría a salir de donde estaba, que se le curarían las heridas si lo escuchaba. Porque yo sólo podía pensar en él en esos momentos.

Hoy, sigo pensando en esa persona, igual que antes. Pero todo ha cambiado mucho (demasiado) y ahora no le veo a él reflejado en esas palabras. Soy yo. Un espejo de lo que antes fue él, que él superó y yo me estanqué.

Por eso me la dedico. La verdad. 

jueves, 28 de enero de 2016

... Capricornios...

Primero de todo, qué decir: dar una explicación.

No soy una persona que considere que haber nacido en un mes determinado te proporcione una personalidad (hablo del signo del zodiaco). No digo que no influya (todo eso de las lunas y la posición de los planetas..), pues hay muchas cosas que no comprendemos y se nos escapan.

Pero llamadme ilusa: me gusta pensar que tenemos opciones y un destino medianamente abierto.

Sin embargo, del mismo modo que estoy segura de que haber nacido en enero no me convierte en "bla, bla, bla, bla!, no puedo dejar de leer cosas de esas. En parte para ver si acierta y para ver si fallan. Como una especie de "apuesta".

Hoy ha tocado sobre "La persona que necesitas como pareja según tu signo del zodiaco". Y el resultado ha sido este:

Capricornio:Si te digo que lo que necesitas es más amor, quizás piensas que eso no es para ti, que tu eres duro como una piedra, que el amor es un cuento chino, que ya después de todo ni siquiera te fías. Pero sí Capri, lo que necesitas es amor, pero no un amor cualquiera, si no un amor idílico, casi poético. Una persona que sepa arrancarte caricias y abrazos, y besos, que dialogue contigo y comparta sus experiencias pero que en medio de la conversación te acaricie la mano o la mejilla, que ablande tu corazón, ese que a veces parece frío como el hielo, ese que en el fondo, sólo desea entendimiento y cariño. Necesitas a esa persona que comprenda que cuando estás más serio de lo normal es que algo te preocupa, y que no tengas tú que decírselo o defenderte cuando te acusan de volverte hermético. Que te agarre de la mano y te diga: “Vamos a solucionarlo juntos, estoy y estaré contigo siempre”. Y a ti con eso te basta, porque tú no necesitas tener de alguien cosas más o menos cosas materiales, ya estás tu para conseguir lo que quieras, tú sólo necesitas ese amor incondicional, que alguien te de toda la confianza para poder mostrar todo de ti y por fin, sentirte libre.
Ya he dicho que generalmente no estoy de acuerdo.

Nunca he necesitado que se batan en duelo por mí, que hagan grandes proezas o que maten a un dragón. Ni siquiera he necesitado nunca que me defendiesen. Soy dura de pelar y las pasteladas no me gustan.

Pero sí necesito que alguien esté ahí. Que no me diga nada. No necesito palabras (para aportar palabras ya estoy yo). Que me diga las cosas que quiere decirme. Que cuando le pida algo me lo dé, sin plantearse nada más. Alguien que esté ahí siempre. No para hacer mi vida, sino por si acaso. Un punto de referencia.

Con el tiempo he aprendido que apoyarse demasiado en alguien puede ser malo. Ya no me apoyo en la gente para salir adelante. Pero me gustaría tener a alguien a quien no le importe ir de la mano.

jueves, 8 de octubre de 2015

Porque siempre he sido de Dramas.



No tengo mucho más que decir.

Sólo que siempre me han parecido más reales estas historias que todas esas con perdices.

La vida no es justa. Eso no hace que sea menos perfecta.




Sólo sueño que alguien termine amándome
tanto como ellos dos se amaron.

lunes, 5 de octubre de 2015

No sólo soy lo que hago.


Igual es porque cuando era más joven ningún hombre se fijaba en mi (o yo creía que no lo hacían), o quizás eso sólo ha sido la excusa de siempre y habría sido igual aunque todos me hubieran prestado su entera atención. He sido juzgada miles de veces por comportarme como lo hago. 

He tenido problemas en mi vida diaria por un "error". Quizás es que antes no era tan madura y me metía en más líos por este asunto, porque no era capaz de entender que en una relación (de la intensidad que sea) participan dos personas y que si metes a una tercera, todas las partes deberían estar de acuerdo en ello.

Ahora me considero más adulta, más madura y sé que la gente no entiende que hoy pueda querer a una persona y mañana pueda querer a otra (será por eso que siempre caigo en el que nunca me ha juzgado).

Pero me sigue doliendo. Me duele mucho que me juzguen sin conocerme, que aíslen un hecho totalmente separado de la realidad y que lo metan en un contexto general.

Durante mucho tiempo, me sentí culpable por lo que hacía, porque creía que verdaderamente me definía como ser humano. Llegó un momento en el que renuncié a mi misma.

Luego, me di cuenta de que lo que yo hacía no tenía por qué ser lo que yo era. Y sin embargo, era parte de lo que era y me gustaba hacerlo.

Un lío. Ni siquiera sé si me estoy explicando.

El caso es que ahora, cuando veo este tipo de imágenes:


Me desgarran por dentro, porque me recuerdan lo que la gente piensa de las personas como yo. Y no lo veo nada justo.

martes, 8 de septiembre de 2015

Déjame en paz. Éste es mi juego.

Soy única cariño. Soy única y jamás seré tuya.
¿Crees que puedes conquistarme?
Hazte a un lado. Hoy sobras. Quizás mañana me apetezca verte.
Aparta. Hay cola esperando para verme en acción.
Y yo me debo a mi público.
No pienses que entrarás sin llamar.
Si lo quieres intentar, sólo te lo avisaré una vez.
Aprende a jugar.
Soy brutal.

martes, 4 de agosto de 2015

Equilibrio.

Lo mejor de una relación (da igual si hablamos de la romántica, de la amistosa, de la simplemente cordial...) es que cuando uno es el débil, el otro se convierte en el fuerte.

Si no, da igual todas las películas o libros que transcurran para narrar la historia. Todas acaban desapareciendo sin eso.

Puede que ahora lo que me toque a mí, sea olvidar ese rencor, olvidar ese reproche que me hizo en su día de ser "la niña madura". Porque ¿qué sentido tiene mantener a alguien si no puedes llorar en su hombro cuando él ha llorado mil veces porque "se supone que era la racional"?

Quizás sólo tenga que encontrar mi equilibrio yo sola. Quizás deba olvidar el rencor para dejar de amarle, para que el recuerdo pase a ser sólo eso: un recuerdo.