miércoles, 4 de enero de 2017

Estoy preparada para...

 Resultado de imagen de 2017
Quizás con los años me vuelvo menos ingenua. No sabría cómo definirlo, sinceramente.

Hoy en FaceBoock he visto que hace un par de años, publiqué una lista de intenciones, los típicos propósitos de año nuevo.
Supongo que eso nunca cambia, ¿no?

La lista era la siguiente:
  • Hacer ejercicio diario (para ponerme en forma para el Rugby y el Jugger).
  • Ser más ordenada (dejar que se le vea el suelo a mi habitación).
  • Terminar un libro (tengo mil empezados, me conformo con uno).
  • Sonreír más y preocuparme menos.
  • Hacer algo arriesgado que no haya hecho antes.
De toda esa lista (del 2015 ya), me temo que sólo he cumplido las 2 últimas: sonrío un poco más (todavía no lo suficiente) y me preocupo un poco menos (dando siempre hasta llegar al límite, aunque tenga que frenar antes); por lo menos el Carpe Diem lo llevo un poco más a "rajatabla".

Lo cierto es que mi vida ha cambiado, no tanto como me gustaría, pero ha cambiado.

No estoy conforme ni descontenta. Sé que tengo que cambiar pero que los milagros no existen.

Por último, me gustaría proponer un mensaje cómico. Mis espectativas no pienso rebajarlas.

domingo, 16 de octubre de 2016

Para que un pez no tenga que trepar árboles.



Me creáis o no, he llegado a comprender que la vida te lleva por el camino que tiene forjado para ti. No es un destino cerrado, quizás, pero sí te va encaminando hacia lo que debes.

Quizás por eso mismo, he terminado estudiando Educación Infantil.

Este vídeo es uno de los motivos por el que me he decidido.

Y no pienso rendirme.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Sed de Venganza (de 2010)

Comentario de la Señora Ex-Carmen(A)tada.

Este escrito lo hice para un concurso en mi antiguo colegio, para la revista que se entregaba a padres y alumnos.

Fue uno de los momentos en los que me di cuenta de cómo funciona la vida.

La calidad muchas veces no equivale al éxito, aunque así pueda parecer. Muchas veces la sociedad nos guarda dentro, para no asutar a los demás.

A la vista queda, que todos los profesores se reunieron después de toda la votación para decirme que mi historia había sido la mejor con diferencia, pero, que, sin embargo, habían tenido que elgir otra, puesto que la mía era demasiado "terrorífica".

Lo mejor de todo es que pedían una historia de terror.

Sed de Vneganza.


Cuentan que por el año 1985, hace exactamente 25 años, hubo una muerte, sí, en éste mismo colegio, entre estas mismas paredes entre las que os encontráis ahora vosotros.

Cuentan que en la parte derecha de la segunda planta, justo encima de la capilla, encontraron a una chica de tan solo 14 años, muerta en su dormitorio.

Muchos dicen que lo que le mató fue el amor; otros aseguran que fueron los celos; y otros, simplemente afirman que estaba loca. Pero ninguno tiene la certeza de lo que pasó aquel 2 de junio, cuando los primeros rayos de un sol de verano, despuntaban por el horizonte. A nadie le importa ya tampoco mucho, después de tantos años.

La imagen de una chica con la soga al cuello, colgada de una viga de su habitación; o quizás con las muñecas cortadas. No es una de esas imágenes que te gustaría recordar para el resto de tu vida, pero también es verdad, que sí que es una de esas que por mucho que intentes olvidar, ni los recuerdos ni los sueños te permiten dejar atrás ¿Quién quiere recordar aquello una y otra vez?

A pesar de todo, tanto los profesores como los responsables del internado, que por aquel entonces había en esos muros, decidieron ocultar al resto del mundo lo que había sucedido. Se pusieron de acuerdo y dijeron que Verónica, la chica que encontraron muerta, se había ido a otro colegio, a uno público, para poder pasar así más tiempo con su familia. A nadie le extrañó. Se esforzaron mucho por no mostrar a los alumnos lo que había pasado. Por dos motivos, fundamentalmente: la muerte es algo que asusta hasta a los hombres más valientes, como para trastornar la mente de un niño de aquellas edades con semejante noticia; y segundo, ¿a qué colegio le gustaría anunciar que lleva un cadaver a su espalda? No es buena publicidad.

Quizás, por eso mismo, decidieron abrir las puertas al público y aceptar a alumnos que ya no fueran internos.

Todo el mundo ha olvidado ya lo que sucedió.

Ahora entran en mi cuarto, penetran en el lugar donde yo decidí morir; por haber sido abandonada por la alegría y la felicidad del mundo. Ahora tiran abajo las paredes que oyeron mis sollozos y reforman el suelo donde mis lágrimas cayeron. Ahora habrá un montón de clases en el último sitio donde yo pasé con vida.

Inocentes... Habéis olvidado quien fui. Habéis olvidado por qué decidí morir. No os preocupéis, el pasado y lo que cuenten de él es difuso y borroso y en cierta manera lo entiendo. Pero yo me encargaré de todo a partir de ahora.

Mi propósito: venganza.

No debisteis olvidarme, pues recordar a los muertos es lo que os hace sentiros vivos. Y yo, ya no estoy viva, pero he retornado con sed de venganza.

Habéis profanado mi tumba.

Correrá la sangre de todos los inocentes.

Temed a la muerte, mortales, pues yo ya he roto la barrera del tiempo, y no hay descanso para mi. Este es mi testimonio.

Verónica.

martes, 4 de octubre de 2016

Enamorada.

Si hubiese sabido que ese hombre iba a suponer tanto para ella, hubiera disfrutado más del proceso de enamorarse.

Habría retenido no sólo las palabras, sino también las miradas, o los gestos. Para poder recordarlos con perfecta exactitud ahora que lo tenía delante y necesitaba decirle todo lo que le importaba.

Quizás no era el hombre de su vida, pero desde luego, era el hombre que había en su vida. Es una diferencia muy sutil que ella misma había tardado en comprender y que, sin embargo, una vez que había quedado aclarada en su cabeza, todo era mucho mejor.

Sabía que había una fecha de caducidad en todo aquello, a pesar de que guardaba la esperanza de que él encontrase algo por lo que luchar (que la encontrase a ella, en realidad).

Pero ahora, en el momento en el que se encontraba, sólo podía pensar que si ella hubiera reaccionado de otro modo, su hubiera sido más paciente, quizás él se hubiera enamorado, quizás él habría acumulado sus palabras con más cariño, o sus miradas como un bálsamo, o sus caricias como un consuelo.

Pero había comprendido, después de haberse enamorado, que él no era el hombre de su vida, pero sí el hombre que había en su vida.

Aún así, esperaba que él encontrase algo por lo que luchar (que la encontrase a ella).

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Mi Bibliotecario.

Hoy en Desarrollo Cognitivo (asignatura que doy en mi Grado Superior de Educación Infantil), nos han hablado de la memoria, del aprendizaje, etc.

Nos han peusto un símil que más de una vez he oído (porque la verdad, merece ser una gran metáfora en este caso), en el que la memoria, es como una gran biblioteca, donde dentro, hay un bibliotecario (o bibliotecaria) que va abriendo los cajones de los archivadores que necesitamos, sacar las carpetas relacionadas con el tema y, por supuesto, tendrenos sobre la mea la ficha que necesitamos para esoe momento.

Obviamente, nuestro bibliotecario tiene que encargarse a veces de sacar varias fichas, porque se correlacionan unos temas con otros.

Sin embargo, la diferencia entre otras veces y esta, ha sido un comentario (puramente inocente) que la profesora ha hecho. Ha venido a ser algo así como "Mi bibliotecaria (oprque la mía es chica), que por supuesto está loca..." y ha seguido la clase.

Entonces, loca yo de mi, me he parado a pensar ¿cómo sería mi bibliotecario? La pregunta ha durado poco en mi cabeza, y ha procedido con otro símil.

Creo sin duda alguna de que mi bibliotecario sería un hombre mayor, lento a la hora de tener que llegar a las carptesas que necestio, pero que sin embargo, le encanta contar mil historias que ha vivido o podría haber vivido si en su vida hubiera tenido un poco más de valor. Mientras caminase hacia el archivador, iría contando algo relacionado (o quizás no) con la información que le he pedido, a modo de presentación del tema; a veces sonriendo, a veces serio.

Sí, definitivamente, mi bibliotecario sería un viejo, con bastón y un poco vago a la hora de acceder a las carpetas situadas en lo más alto de las estanterías; cara arrugada y manos callosas, como si trabajar en mi cabeza hubiera sido el trabajo más duro que jamás se hubiera inventado (quizás por el desorden); de aspecto relajado y sin embargo muy atento a todo, aunque después no recordase donde ha dejado la carpeta.

Se quejaría del ruido, pero sin duda, le molestaría más el silencio que se pudiese llegar a formar, porque en realidad, le encanta contar historias de lo que fue y lo que pudo haber sido.

martes, 27 de septiembre de 2016

El Experimento Prohibido

 A pesar de ser incontables los experimentos que podrían categorizarse de éste modo, uno de los, sin duda, más terroríficos es el de los Niños Salvajes.

Tales experimentos hacen referencia a niños que han sido privados del contacto con otros seres humanos, bien por abandono, bien por rapto, etc. Cabe decir,que ningún ser debería ser aislado con el fin de un estudio del conocimiento, pues privarle de ello sería una de las cosas más crueles que se le puede llegar a hacer.

Sin embargo, innumerables casos (de entre ellos el caso de Victor, el niño salvaje) hacen que se nos parta el corazón en mil pedazos.

Un caso parecido al anteriormente mencionado, es el de Genie.

Llegó a mis manos hace tiempo en la facultad, sin embargo, entre unas cosas y otras, me vi obligada a pasarlo por alto. Hoy, he vuelto a toparme con esta encantadora niña en clase. Y esta vez no he podido resistir la tentación de compartir su historia.



Lamento, en realidad, que el vídeo no sea más largo, puesto el que me han puesto en clase (de aproximadamente 1 hora de duración), narraba todo con mucho más detalle y precisión.

Genie nació con una displasia en la cadera y su padre, decidió que no era digna merecedora de compartirse con el mundo, por lo que decidió aislarla. Tras ser rescatada, pasó a un hospital, donde multitud de especialistas trataan el desarrollo de la niña, no sólo con el fin de rescatarla, sino para comprender mejor el desarrollo cognitivo y motor de los niños (ya que no se podía gestar un caso así, aprovecharon el que se les dio). Le enseñaron a caminar, a hablar, a establecer vínculos sociales...

En el mismo vídeo que me pusieron en clase, había controversia entre los profesionales. Había algunos que abogaban porque Genie era retrasada de naciemiento, puesto que una prueba que se le hacía durante el sueño, daba los mísmos índices que a dichas personas. Sin embargo, otros profesionales aseguraban que Genie mostraba tras cada año, un año más de inteligencia, pero con cierto retraso, puesto que había comenzado más tarde con el proceso.

Sin embargo, en lo que todos coincidían, es en que Genie era el "amor de su vida". Una niña dulce y cariñosa que despertaba sentimientos de protección en todos ellos, incluso aunque no la conocieran de nada. Un caso excepcional entre muchos.

Tras años de investigación, el hospital tuvo que cancelar el proyecto, puesto que se les canceló la financiación por "falta de descubrimientos precisos". Ésto obligó a Genie a abandonar todo lo que había conocido para circular por multitud de hogares de acogida. Lamentablemente, no supo hacerse a ninguno de ellos. Tras sufrir malos tratos en uno de ellos, por haber vomitado, Genie llegó a su propia conclusión de no volver a hablar en la vida.

Toda esta reflexión que hago, no es otra sino la que yo misma me he planteado a lo largo de la historia. ¿Hicieron bien los médicos en adoptarla durante varios años en el hospital? ¿Habría sido mejor llevarla a un hogar dulce e incluirla en u proyecto de recuperación, aunque este huvbiera sido más lento, por el bien de la niña, y perder la oportunidad de poder experimentar algo prohibido? ¿Deberían haberse encariñado menos y haberla tratado como una rata de laboratorio durante toda su vida para evitar que sucediera lo mismo en casos futuros?

No creo que cuestiones de este tipo tengan un claro Sí o No por respuesta. Sin embargo, si yo hubiera sido uno de los profesionales que trabajase con ella, creo que habría actuado del mismo modo que ellos hicieron: Genie no podía ser sólamente un experimento, aunque ello evitase un gran avance científico.